Prueba realizada por Gaby Esono




A decir verdad, no esperaba grandes sorpresas del motor 2.0 HDi de 163 CV. Si en un coche de masa considerable como es el C5 (nada menos que 1.563 kg) me pareció un propulsor de lo más resultón, montado en una carrocería algo más ligera (1.530 kg, sin conductor) se podía esperar una respuesta ligeramente más satisfactoria.



He de confesar una cosa: no esperaba para nada que Citroën se decidiera a hacer un coche tan eficaz como cómodo. Hasta ahora, las experiencias que había tenido con la marca hicieron que la tuviera catalogada como fabricante de coches pensados para quienes se toman las cosas con calma.


Ahora bien, la firma gala no ha querido limitarse a engalanar a su monovolumen premium con una carrocería espectacular, sino que también lo ha dotado con un bastidor al que se le han ensanchado las vías (75 y 76 mm delante y detrás, respectivamente) y han llevado a cabo una puesta a punto específica de la suspensión, con unos tarados de amortiguadores y resortes propios, lo mismo que la barra estabilizadora delantera, de 23,5 mm de diámetro.


Sus 1.503 kg de peso impiden definirlo como ágil, pero sí es capaz abordar las curvas de todo radio con una facilidad sorprendente. Los frenos aguantan bien un trato exigente y el tacto de la dirección, con asistencia electrohidráulica, es excelente, aunque el volante sería más agradable de utilizar si fuera de menor diámetro.
[/tab] [tab name=’Interior’]Si el trabajo realizado en el bastidor del Citroën DS5 para distinguirlo del C4 Picasso es para quitarse el sombrero, lo siento mucho por los que se crean que tengo una especial devoción por la marca, pero en lo que respecta al interior me parece que el trabajo realizado ha sido excepcional.



Hay, sin embargo, un detalle que no comprendo que no hayan solucionado aún, porque ya ocurría con el Citroën C5 y lo hemos visto en el Peugeot 508: ¿Por qué, al girar la llave de contacto, en el display todavía aparece el mensaje “Desembrage + START”? ¿No piensan corregir ese error ortográfico?
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El Citroën DS5 es el modelo que más y mejor se acerca al concepto de coche premium que la marca está desarrollando en su gama DS. Sin embargo, a pesar de lo atractivo de sus líneas, todavía cuesta ver este tipo de carrocería monocuerpo como coche de representación, por mucho Renault allanara el camino con el Vel Satis y que François Hollande, el presidente de Francia, ya se haya dejado ver en el DS5.



Mientras se lo piensan, Citroën ofrece este DS5 HDi 160 con cambio manual como una equilibrada alternativa por la que piden entre 29.500 euros de la versión Design y 36.370 euros del Sport que ves en las fotos, con los 32.270 euros del Style como opción intermedia. Si se quiere la caja de cambios automática, habría que sumarle 1.540 euros más.
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