Prueba realizada por Gaby Esono
El Mini, tal como lo entendemos hoy, tiene más bien poco que ver con el concepto original que desarrolló Sir Alec Issigonis. Si eso ya era así con la primera generación en la que el grupo alemán BMW se hizo con las riendas de la marca británica, ahora que ya vamos por la tercera las diferencias se han incrementado sensiblemente.



Cuando un coche me ha gustado como éste prefiero no andarme con rodeos. En esta prueba el Mini Cooper 5 puertas me ha parecido un automóvil magnífico. Es un coche caro (21.450 euros por un coche de menos 3.982 mm de largo), como todos los que hace Mini (y BMW), pero casi me atrevería a decir que el plus de marca premium merece la pena.

En esta versión entrega unos muy razonables 136 CV que, en esta carrocería, me han parecido perfectos para asegurar el equilibrio entre un excelente comportamiento dinámico, sin ser radical, y unas muy buenas prestaciones, que te acompañan cuando estás animado pero no te invitan constantemente a ir con el cuchillo entre los dientes. Una maravilla, aunque la cosa tiene truco.




El cambio de marchas manual, un punto duro pero muy preciso, también contribuye a hacer una delicia la conducción de este utilitario. Y no sólo por su tacto, sino por la función de punta-tacón, que da un golpe de gas automáticamente cuando se reduce en modo Sport, con lo que la transición es menos brusca.
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Si por fuera el nuevo Mini es inconfundible -a mí me cuesta un poco distinguir el Hatch 3 puertas actual del anterior…-, por dentro hay que fijarse bien para encontrar las diferencias, aunque haberlas, las hay y muy importantes.



También es llamativo en un coche de menos de 4 metros de largo el Driving Assistant (1.000 euros), que incluye el control de crucero dinámico, asistente de luz de carretera, información sobre límite de velocidad, aviso de personas y advertencia de choque con función de frenado en ciudad. O el head-up display (500 euros), un gadget que al principo es más vistoso que útil, pero que cuando te quieres dar cuenta ya lo estás usando de forma natural.
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Todo esto, en cualquier caso, no tiene más mérito que atreverse a desarrollarlo para un coche relativamente pequeño, porque son dispositivos que ya están presentes desde hace años en la gama de BMW. Más reciente para todos es el Mini Connected, el sistema que integra la conectividad de los smartphones en el sistema de información y entretenimiento del Mini Cooper 5 puertas (y en el resto de la gama también, claro).

A mí esta parte de la conectividad me ha enganchado tanto que otros aspectos, como una ergonomía casi perfecta o detalles tan especiales como el botón de arranque rojo simulando los de competición han quedado en un segundo plano, a pesar de ser de los que enamoran.
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Una vez con la cabeza fría, entonces es cuando me pregunto si no era posible mejorar el acceso a las plazas traseras. Las puertas son tan estrechas (a primera vista uno no cae en ello) que es casi como si subieras a un tres puertas. Además, aunque haya tres cinturones atrás, la ganancia en longitud respecto al tres puertas no acaba de corresponderse con el espacio disponible, que es bastante escaso para los ocupantes posteriores. Al menos el maletero, con 278 litros de capacidad (940 litros con los asientos traseros abatidos) sí da la sensación de aprovechar la ganancia de centímetros de la carrocería, aunque el Audi A1 Sportback, midiendo casi 30 cm menos, apenas pierde 7 litros respecto al Mini Cooper 5 puertas.
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El Mini Cooper 5 puertas es un coche que me ha enamorado. Demuestra que no hace falta ser el más potente ni el más radical para ofrecerte sensaciones deportivas y, por otra parte, es un vehículo ideal para el día a día y para viajes largos. Solo o en pareja.

Así, entre unas cosas y otras, es de esos modelos que, cuando aprietas el botón del mando a distancia para cerrarlo, lo miras de reojo mientras te alejas, como si lo fueras de echar de menos. Y de verdad que lo acabas haciendo.
[/tab] [tab name=’Me gusta menos’]El trato que reciben los pasajeros posteriores me ha parecido muy por debajo del que reciben el conductor y su acompañante más querido. Es como si hubieran creado la carrocería de 5 puertas por compromiso, «porque se tiene que hacer» para incrementar las ventas, pero han desaprovechado una buena oportunidad de crear el polivalente perfecto. Igual es que no es tan fácil, pero contando con tan buenos mimbres, es una pena.

Entre una buena decena de coches con motores de corte similar que han pasado por Cochesafondo, el del Mini Cooper 5 puertas no es ni de lejos el que más destaca en este sentido, aunque tampoco se le pueda tildar de derrochador. Quizá sea cuestión de prestar más atención cuando se rueda en modo Green.
[/tab] [tab name=’Conclusión’]Si el amor tiene un precio, el del Mini Cooper 5 puertas es de oro. Porque 21.450 euros por un polivalente es bastante dinero.

Tanto es así, que de un precio que te haría plantear si merece la pena o no subir al segmento de los compactos con potencia similar, te encuentras sin mucha dificultad con otro, rondando los 30.000 euros, que da acceso a compactos GTI de altas prestaciones.
En otras circunstancias, otras carreteras, otro país y otro gobierno, quizá la duda entre este Mini y un deportivo más grande sería razonable. Sin embargo, teniendo en cuenta lo a gusto que me ha hecho sentir, yo me tiraría de cabeza a por él. A pesar de todo.
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2 comentarios
Tuve la ocasión de probar este Mini hace un mes aproximadamente y tengo que decir que es sensacional!!!! el comportamiento dinámico que ofrece es más propio al de una versión Cooper S… Os aseguro que antes de «pinchar» en la prueba por evitar que un motorista «descerebrado» que conducía por mi carril, en un tramo del Montseny, iba en cabeza de una caravana de coches a la que le costó perseguirme teniendo en cuenta que el menos potente tenía la friolera de unos 300 cv más que este.
¡Tienes razón! Las sensaciones que aporta este coche no desmerecen a las de un Cooper S.