Prueba realizada por Gaby Esono



Así pues, el Citroën C4 visto por fuera se presenta como un coche de línea moderna pero convencional, de modo que hay que buscar en su interior para encontrar el diamante en bruto que esconde.
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El motor 1.6 THP que PSA Peugeot-Citroën desarrolló conjuntamente con BMW no tiene demasiados secretos para nosotros. La combinación de la sobrealimentación con un turbo twin-scroll, la gestión continuamente variable del alzado y tiempo de apertura de las válvulas de admisión (alias Valvetronic, para los que estén familiarizados con la nomenclatura de la firma alemana) y la inyección directa de gasolina, es responsable de un rendimiento excelente que le hace ser uno de los asiduos distinguidos en los Engine of the Year Awards como Mejor Motor del Mundo entre 1,4 y 1,6 litros.

El carácter del modelo británico desarrollado por BMW, no obstante, nada tiene que ver con el de los modelos del Grupo PSA Peugeot-Citroën que más se ven por las carreteras. Con 155 CV, este pequeño propulsor es capaz de sorprender al más pintado incluso en coches como el Citroën C4 Picasso o el Peugeot 508 SW, en los que el talante familiar de sus carrocerías no está reñido con una cierta alegría.


Por eso, aunque el 1.6 THP tiene un carácter brioso por definición, parece que Citroën ha preferido dejar las prestaciones “serias” para el DS4, ya que el C4 no se ofrece con cambio manual, de manera que si se quiere algo más de prestación, es mejor mirar hacia el 2.0 HDi de 150 CV.
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[tab name=’Interior’]
A pesar de que el estilo de la actual generación de modelos de Citroën es en general bastante conservador (basta echar un vistazo a la silueta del Citroën C5 para entender de qué hablo), no está exento de una cierta modernidad que, en el caso del C4, también se transmite en el interior.

Ésta, sin embargo, se ve empañada por ciertos detalles mejorables que encontramos en la unidad probada, como un tornillo completamente oxidado en la puerta trasera izquierda, o la junta desajustada en la derecha.
Sentado al volante, prácticamente todo está en su sitio, aunque preferiría tener más a la vista las teclas de asistencia a la conducción (desconexión parcial del ESP, alerta de cambio de carril, ayuda al aparcamiento).


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Volviendo a cosas serias, la vida a bordo del compacto francés es de las más agradables de su categoría, ya que las suaves suspensiones filtran tan bien las irregularidades que la amplitud interior se disfruta más, por no hablar de la capacidad de su maletero, de 408 litros.
[/tab] [tab name=’Conclusión’]
La evolución experimentada por los motores de gasolina en los últimos tiempos, mucho más eficientes que antaño, así como la paridad del precio del combustible con el gasóleo, obliga a tener mucho más claro que antes la conveniencia de optar por uno u otro tipo de propulsor.


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