[tab name=’¿Qué significa Cupra?’]
Prueba realizada por Gaby Esono

La primera vez que aparecieron las siglas Cupra fue en la segunda generación del SEAT Ibiza, que alardeaba de su condición con unas llamativas llantas de 16 pulgadas y con las letras muy claramente visibles en las aletas delanteras. Su motor, un 2.0 proveniente del Golf GTI 16V de la época no era, contaban, el más brillante del momento (el Opel Astra GSi 16V era imbatible por aquel entonces), pero los 150 CV bajo el capó del polivalente de Martorell lo convertían en uno de los pequeños deportivos de referencia. El que montara unas suspensiones duras como piedras también contribuía lo suyo a reforzar su carácter radical.


Esto, que dicho así queda tal vez un poco grandilocuente, no resulta tal vez tan obvio cuando uno le echa un ojo por fuera. Sí, están las enormes llantas (en especial las de serie con este motor, de 19 pulgadas y neumáticos 235/35 R 19…). Y también se ha recurrido, por primera vez de serie, a dos salidas de escape ovaladas, en lugar de la individual anterior.

SEAT ha trabajado, pues, para que todos sepamos que el último Cupra además de potente es rápido y eficaz. Pero también lo ha disimulado como nunca antes. A ver si será verdad que se está haciendo mayor…
[/tab] [tab name=’Potencia controlada’]A día de hoy, SEAT no tiene pensado desarrollar un León Cupra R. Al menos eso es lo que me dijeron en el pasado Salón de Ginebra 2014 cuando hicieron la presentación al gran público de esta variante.




La electrónica, casi siempre mágica, inteligente y salvadora, cumple perfectamente su cometido aquí, que no es otro que suplir las carencias del piloto (perdón, quería decir conductor) cuando se va deprisa. Y lo mejor es que lo hace sin que uno tenga que hacer nada más que preocuparse de otear la salida del viraje, porque sólo si eres muy cafre te verás obligado a hacer correcciones con el volante o el acelerador.

Volviendo al conjunto mecánico, si el 2.0 TSI no ha hecho más que darme una satisfacción tras otra desde la primera prueba que hice en Cochesafondo, la del SEAT León FR con el cambio DSG, esta vez no podía ser menos. Con 280 CV de potencia máxima a 6.000 rpm y un par motor de 350 Nm disponible entre 1.750 y 5.600 rpm, no deja de sorprenderme cómo siguen subiéndole la potencia manteniendo una elasticidad casi de atmosférico de alta cilindrada.

Y no echaré la culpa de ello al cambio DSG de 6 velocidades. Es la primera vez que SEAT se decide a instalarlo en el León Cupra. También es, sin embargo, la primera que le encuentro ciertas limitaciones.

Ahora bien, a veces uno pulsa la pequeña leva del volante anticipándose a la orden automática y lo que acaba pasando es que la centralita recibe dos órdenes y procesa ambas. La consecuencia es que si ibas en tercera de repente vas en quinta. Perder en el ejercicio de aceleración unas décimas es casi lo de menos, al menos en carretera abierta.

Las señales Cupra están por todas partes cuando entras en su interior. Esta versión se beneficia lógicamente de los avances de esta tercera generación del León ya comentados en su día (un gran salto en calidad percibida, etc., etc.).

Enfrascadas como están las marcas en conseguir que sus modelos se adapten a los gustos de un mayor número de conductores, la idea de que con una tecla varíe la actitud del coche es siempre bienvenida. En el caso del SEAT León Cupra, además, la sensación es de que la diferencia de comportamiento del motor, la dirección, el cambio y la suspensión es mayor de lo que me había parecido en otras versiones, como el León FR TDI.

Gran parte de esta sensación hay que agradecérsela al DSG, ya que al cambiar de perfil la reacción de la caja de cambios es inmediata, reduciendo una o varias marchas si pasas a Cupra, con lo que el motor se revoluciona y hace que la adrenalina comience a fluir, lo quieras o no.
[/tab][tab name=’Mejor para casi todos’]
Tengo que decir que este no es el Cupra que yo conocía. Me lo han cambiado. Lo habría dicho al principio de la prueba, pero no quería transmitir una idea equivocada, porque si una cosa tengo clara es que el nuevo SEAT León Cupra es mucho mejor coche en todos los aspectos. En todos excepto en uno: es menos Cupra.




Por eso han preparado un Performance Pack, que lanzarán próximamente, que entre suspensiones, frenos y neumáticos Michelin específicos (el equipo montado para que Jordi Gené barriera el récord de Nürburgring) debería hacer callar a los que echamos de menos el extra de picante de las anteriores generaciones.
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