Prueba realizada por Gaby Esono
Presentado en el pasado Salón de Ginebra 2015, el SsangYong Tivoli es la interpretación de la firma coreana de lo que debe ser un crossover del segmento B, el de los más pequeños, estrenado en su día por el Nissan Juke. Al contrario que el Opel Mokka, el Renault Captur, el Peugeot 2008 o el Fiat 500X, el Tivoli no puede considerarse un intruso que se ha colado en la fiesta de moda, en la que sí tienen pase habitual el Jeep Renegade, el Mazda CX-3, el Ford EcoSport, el Suzuki Vitara o el renacido Honda HR-V.

Llegar después que el resto tiene algún inconveniente, como es el perderse un buen puñado de esos primeros clientes que buscan un coche de precio similar a un compacto pero están cansados del típico utilitario de toda la vida. A cambio, sin embargo, juega con la gran ventaja de poder analizar qué pide la gente, y así poder ofrecérselo.

Además, coincidiendo con el lanzamiento del diésel, la marca ofrece también la opción bifuel, un modo de propulsión alternativa que va tomando fuerza, en la que se combina el motor de gasolina con la alimentación por GLP, más económico, eficiente y que incrementa sustancialmente la autonomía.
[/tab] [tab name=’No sin mi diésel’]Tras el lanzamiento del SsangYong Tivoli de gasolina y solamente con tracción delantera el pasado verano, la llegada del propulsor diésel no sólo aporta más posibilidades comerciales a los concesionarios de la marca, sino que mete al pequeño SUV coreano definitivamente en el mercado.


Al volante, bien pasadas esas 1.500 rpm sorprende la buena respuesta con el cambio manual de 6 velocidades, aunque éste tiene un tacto menos preciso de lo que me habría gustado y su escalonamiento, con un salto notable entre segunda y tercera, va claramente enfocado a la reducción de consumos más que a la obtención de grandes aceleraciones.
![]() |
![]() |
![]() |
Bastante bien insororizado y aislado, el nuevo motor diésel le sienta de perlas al SsangYong Tivoli, y puede de sobras con sus 1.355 kg de peso (el tracción delantera y cambio manual).

El desfase entre la subida de vueltas del motor y la aceleración efectiva del Tivoli es evidente, tanto más cuanto más rápido queremos aumentar la velocidad, y las transiciones, aunque suaves, no son demasiado rápidas. Esto explicaría en parte la importante diferencia en los consumos homologados, que en los tracción delantera suben de 4,3 l/100 km en el manual a 5,5 l/100 km en el automático, mientras que en los 4×4 pasan de 4,5 l/100 km a 5,9 l/100 km respectivamente.

Lo que sí me ha dejado muy gratamente sorprendido han sido las sensaciones al conducir. A pesar de tener un centro de gravedad alto, que para algo estamos hablando de un SUV, la firma coreana ha dispuesto unos tarados de suspensión «a la europea», tirando a firmes, pensados para mantener la carrocería bien sujeta, pero sin penalizar en exceso el confort.
![]() |
![]() |
![]() |
En el corto recorrido que hice con él me pareció un coche casi divertido, si te mantienes dentro de límites razonables, sobrepasados los cuales se comporta con nobleza, subvirando como mandan los cánones. A ello también contribuye la dirección, a la que han dotado con tres niveles de asistencia (Sport, Confort y auto), con la dureza adecuada para cada tipo de uso, aunque hay que prestar atención para notar la diferencia de tarado entre ellos. Pero para tarado, el del sensible asistente de frenada (BAS), un punto demasiado sensible para mi gusto, porque actuó de forma inesperada en un par de ocasiones durante la prueba.
[/tab] [tab name=’Pasen y vean’]
Una de las principales dificultades con que se puede encontrar SsangYong para vender el Tivoli es que, durante estos más de 10 años que lleva en el mercado español, ha cultivado sin disimulo una imagen de fabricante ‘low cost’.


![]() |
![]() |
![]() |
Y eso es bueno. Tomando las fotos sí encontré algún detalle que desentonaba el conjunto, como las fijaciones traseras de los asientos delanteros tan a la vista, que afean la imagen pero no empañan la sensación de calidad general, bien colocada en la media de lo que puede verse en los SUV del segmento B.

Para redondear el conjunto, el maletero de las versiones con tracción delantera cubica entre 423 y 1.115 litros (en los 4×4 la suspensión resta algo de espacio) multiplica sus posibilidades como coche familiar. Según versiones cuenta con doble fondo, lo que incrementa su versatilidad (de hecho, facilita la instalación del depósito suplementario en los GLP, que resta cerca de un centenar de litros) y, de paso, permite contar con una superficie diáfana cuando se pliegan los asientos traseros.
[/tab] [tab name=’Precios del SsangYong Tivoli’]
Hacer un coche más barato que la media, que sea bonito, que dé buenas sensaciones cuando estás dentro, sea en parado o en movimiento, y que además dé una garantía de 5 años, no debe de ser fácil. El SsangYong Tivoli, además, se permite el lujo de ofrecer unas posibilidades de personalización de la carrocería de lo más llamativas.

Sobre la lista oficial de precios, la marca ofrece actualmente unos descuentos de 1.250 € para el G16 Line de gasolina, la versión de acceso, que queda en 14.650 euros, y de 1.000 € para el resto de la gama.
| Versiones | Precios sin dto. |
| SsangYong Tivoli G16 4X2 Line | 15.900 € |
| SsangYong Tivoli G16 4X2 Premium | 17.500 € |
| SsangYong Tivoli G16 4X2 Limited | 19.500 € |
| SsangYong Tivoli D16T 4X2 Premium | 19.000 € |
| SsangYong Tivoli D16T 4X4 Premium | 21.000 € |
| SsangYong Tivoli D16T 4X2 Limited. | 21.000 € |
| SsangYong Tivoli D16T 4X2 Limited Aut. | 22.500 € |
| SsangYong Tivoli D16T 4X4 Limited Aut. | 25.500 € |
| SsangYong Tivoli D16T 4X4 Red Edition Aut. | 25.500 € |
[/tab] [end_tabset]








