
¿Pero qué es el F-Duct y en qué consiste? Bien, se trata de un tubo situado en la parte delantera del chasis del coche por donde entra aire. Este aire se canaliza por un conducto que pasa por el cockpit, por el depósito de combustible, la chimenea y, finalmente, termina en el alerón trasero. Al principio, se creía que sólo se trataba de un sistema de refrigeración del cockpit para aliviar el calor de los pilotos y mantener el habitáculo a una temperatura correcta. Más tarde, se empezaron a apreciar movimientos por parte de los pilotos de McLaren que hicieron sospechar que aquello no era lo que parecía… Y es que el secreto del F-Duct está en los pilotos. Son ellos los que aprietan una válvula con su rodilla para cerrar ese conducto y provocar que el aire que entra por el tubo no se cuele en el habitáculo del piloto y se dirija directamente al alerón trasero.

Ferrari ya lo hizo en Montmeló, pero instalaron la válvula de control del sistema a la altura de la muñeca y a Felipe Massa no le resultaba cómodo, pues tenía que soltar el volante para cerrar la entrada de aire y terminó siendo peligroso.
Por su parte, Red Bull también está trabajando en ello. Por el momento, lo han estrenado en Turquía y, a la espera de resultados fehacientes, seguirán evolucionándolo o no. Pero si los coches de Adrian Newey ya son imbatibles, el F-Duct puede acabar de marcar la diferencia en la escudería de la bebida energética.
Otros equipos como BMW-Sauber también lo han incorporado, mientras que el resto dedica parte de sus esfuerzos en conseguir integrarlo en sus monoplazas. Aunque nada como la estrategia de McLaren. En su caso no podemos hablar de magia, sino de obra de ingeniería. El que lo inventó aún lo está celebrando.
