Prueba sistemas de seguridad Mercedes-Benz Clase E

 

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Prueba y opiniones por Gaby Esono

La décima generación del Mercedes-Benz Clase E ha de verse como un antes y un después en tecnología de seguridad aplicada al automóvil. Los sistemas de asistencia a la conducción introducidos en el modelo más representativo de la firma de la estrella, algunos disponibles de serie en toda la gama y otros en opción, permiten inscribirlo en una órbita muy superior a lo visto hasta ahora y lo convierten, de hecho, en su coche más avanzado, por encima incluso del lujosísimo Mercedes-Benz Clase S. ¿Por qué? Pues, básicamente, porque la marca los ha concebido como el paso previo a los coches de conducción autónoma, un futuro que es ya una realidad que pronto dejará de sonarnos a ciencia ficción.

Sin embargo, antes de que lleguemos a ver a conductores leyendo el periódico mientras están al volante, el paso previo lo encontramos en un coche como el Mercedes-Benz Clase E que integra, entre otros, cuatro dispositivos que funcionan ya con una gran autonomía: el sistema de aparcamiento automático a distancia; el piloto automático Drive Pilot; el sistema de detección de vehículos; y el sistema de detección de peatones.

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Si tienes un iPhone (de momento el sistema operativo Android no es lo suficientemente seguro para desarrollar este sistema), entonces tienes en tu mano la posibilidad de aparcar un Mercedes-Benz Clase E con cambio automático (casi todos lo montan de serie) desde fuera del coche. La última generación de los sistemas de asistencia al aparcamiento desarrollados por la firma de la estrella permiten manejar el vehículo a través de una aplicación desarrollada específicamente, que se conecta al coche mediante Bluetooth.

Imagina que llegas al parking de un centro comercial y las plazas son muy estrechas para tu gusto. Una vez indicas que estás buscando aparcamiento, el coche busca un espacio adecuado, en fila (necesita un margen de 0,25 metros delante y detrás) o en batería, y cuando lo encuentra te pide confirmación para iniciar la maniobra. En el caso de ser una plaza en batería incluso puedes elegir entrar de frente o marcha atrás. Pones la palanca de cambio en posición P, sales del coche con la llave en el bolsillo y el teléfono en la mano, conectas la aplicación y comienza el festival.

Por imperativo legal, el sistema está diseñado de manera que para realizar las maniobras haya que mantenerse a un máximo de 3 metros de distancia del coche, y hay que estar realizando una acción continua en el móvil, que en el caso de la app de Mercedes consiste en dibujar círculos con el dedo en la pantalla. Si dejamos de hacerlo, o nos separamos del coche, la maniobra de detiene y el sistema se mantiene a la espera.

Del mismo modo que permite aparcar el Mercedes-Benz Clase E, la aplicación sirve para sacarlo de la plaza y desplazarlo hasta 15 metros del punto donde estaba estacionado, o volverlo a meter automáticamente, siempre y cuando nos mantengamos dentro de los 3 metros establecidos.

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Si el sistema de aparcamiento automático es espectacular por esas cosas de ver como el Mercedes-Benz Clase E es gobernado sin estar dentro del coche, el Drive Pilot llama la atención por cómo se ha trabajado para que el vehículo “actúe” en función de las circunstancias del tráfico.

A grandes rasgos, este dispositivo es una versión avanzada del regulador activo de velocidad Distronic. Utiliza las cámaras y radares instalados en el vehículo para avanzar por el carril señalado, incluso girando la dirección automáticamente en curvas suaves, manteniendo la velocidad máxima que indican las señales y la distancia con el vehículo precedente hasta 210 km/h. Cuando las condiciones de la calzada no son idóneas y las líneas no están bien pintadas, hasta 130 km/h tanto el coche de delante como la estructura del exterior se usan de referencia. El Drive Pilot es, incluso, capaz de realizar un cambio de carril de forma autónoma, una vez el conductor inicia la maniobra accionando la palanca del intermitente.

Ver cómo funciona el sistema es, como digo, todo un espectáculo, y da una idea aproximada de lo que es la conducción autónoma, pero sigue siendo un paso previo a este concepto que puede liberar algo de tensión a quien está al volante, pero no le libra de seguir prestando toda la atención y ni mucho menos limita su responsabilidad. De hecho, detecta cuando hemos soltado el volante y, después de unos 30 segundos, nos avisa de que lo volvamos de coger. De no hacerlo, termina deteniendo el coche por completo y enciende las luces de emergencia.

El Drive Pilot, de hecho, requiere de un periodo de adaptación para tomar conciencia de sus capacidades y limitaciones, y el escenario nada idílico donde lo pusimos a prueba, la autovía A-2 cerca de Guadalajara, las segundas salieron a relucir más que las primeras, tanto del dispositivo como del conductor que se ponía por primera vez a disposición de semejante despliegue electrónico.

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Son cada vez más comunes, pero los sistemas de detección de peatones y vehículos siguen siendo uno de los grandes desconocidos por el conductor común. Como su nombre indica, estos dispositivos analizan el entorno buscando posibles obstáculos con los que el vehículo podría colisionar, y actúan en consecuencia cuando el peligro potencial se convierte en real.

Mercedes-Benz, de hecho, lleva ya tiempo trabajando en ellos y evolucionándolos, ya que con la primera generación se dieron casos en los que el coche detectaba un peatón esperando en la acera y realizaba una frenada de emergencia. Ahora, en cambio, esto ya solo sucede cuando el peatón (la marca especifica claramente que el sistema trabaja para detectar personas) entra de verdad en la trayectoria del vehículo.

En este sentido, el Clase E se distingue asimismo por el tipo de reacción de los sistemas dependiendo de la actitud del conductor. Si no hay reacción, el servofreno de asistencia activo con función para cruces (opcional, con capacidad para evitar accidentes hasta 100 km/h) frena el coche para evitar la colisión. En cambio, si se ha iniciado una maniobra evasiva para esquivar el obstáculo, se incrementa el par de fuerza en la dirección para optimizar dicha respuesta y luego ayuda a recuperar la estabilidad direccional.

 

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