Prueba realizada por Gaby Esono
Resulta curioso ver cómo Renault, década tras década, se ha propuesto revolucionar todos los segmentos «mayoristas» del mercado con un mismo concepto de automóvil. Desde el primer Renault Espace al Renault Vel Satis, pasando por el Renault Scénic, la firma francesa ha colado la configuración monovolumen con varios resultados comerciales notables, combinados sin embargo con ejercicios fallidos como el Avantime.
[youtube]http://youtu.be/p2qWlFO3tuI[/youtube]
La versatilidad del primer Twingo, sorprendente para una carrocería de menos de 4 metros, fue uno de los grandes argumentos que explican el éxito de unas formas que llamaron mucho la atención cuando fue presentado, hace más de 20 años. Sin que se pueda decir que fuera un coche bonito, su línea tenía mucha personalidad, era llamativa y cayó simpática, de ahí que la marca lo mantuviera mucho tiempo en el mercado.
El nuevo Renault Twingo trata de recuperar en cierto modo esa idea de coche llamativo pero funcional, perdida con la segunda generación, de formato mucho más convencional.
En esta ocasión, el diseño es menos arriesgado (de hecho, hay quien insiste en encontrar similitudes entre su silueta y la del Fiat 500), aunque hace guiños al pasado de la marca con detalles como el frontal, que recuerda al modelo original o la trasera, con el que se evoca al mítico Renault 5 Turbo «culo gordo». Creo que sí, se consigue que esta tercera edición del pequeño urbano se distinga entre el resto de coches convencionales que pueblan el tráfico.

[tab name=’Al volante’]
Conseguir que el nuevo Renault Twingo fuera más rompedor que el original era complicado, pero se ha trabajado bien en este sentido. Guiños estéticos al margen, la gran diferencia de este modelo respecto a los anteriores y también al resto de rivales del mercado (exceptuando a los smart) es su configuración de motor y tracción traseros, como si de un Porsche 911 se tratara.
[youtube]http://youtu.be/oROD-r9GvTM[/youtube]




Montar el motor y el cambio justo debajo del maletero ha permitido ampliar la batalla, con las ruedas colocadas en las esquinas. Con eso ya se ha conseguido incrementar la habitabilidad sustancialmente. Al menos el espacio para las piernas de los ocupantes traseros.
La posición de conducción, en cambio, no me acabó de convencer, al menos al inicio.
El reposapiés lo sentí demasiado cerca y te obliga a doblar la pierna izquierda más de la cuenta. Y si el acompañante se sienta con las piernas un poco abiertas, es probable que cada vez que metamos la quinta rocemos con su rodilla.


Donde no he encontrado pegas es en el maletero, de formas muy regulares. Sus 174 litros de capacidad son muy razonables para un coche de 3.595 mm de longitud. Además, el respaldo de los asientos posteriores se puede poner completamente vertical, con lo que se alcanza un volumen de 219 litros.
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Cuando se ocultan (por partes, 50/50), el resultado es una superficie plana que, plegando también el asiento delantero derecho alcanza los 2,3 metros de longitud. Ideal para aficionados al Ikea.
Además del maletero, el Renault Twingo cuenta con numerosos espacios donde guardar objetos. Hasta 52 litros de capacidad, aseguran, sumando la guantera (hay de dos tipos), el guardaobjetos desmontable en la consola central, guanteras en las puertas delanteras (3 litros) y traseras (con cabida para dos botellas de litro y medio), la consola entre los asientos delanteros e, incluso, una red bajo el asiento trasero para guardar objetos largos como un paraguas.
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El nuevo Renault Twingo no alcanza el nivel de simpática excentricidad del modelo original, pero sí aporta muchas más cosas que la segunda generación a la que sustituye.


| Versiones | Precios |
| Renault Twingo Intens SCe 70 S&S | 11.700 euros |
| Renault Twingo Zen SCe 70 S&S | 12.600 euros |
| Renault Twingo Zen TCe 90 S&S | 13.500 euros |
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