
Algo parecido puede decirse de la esperada versión ST, que la marca del óvalo se va a tomar su tiempo para lanzar (¿qué vamos a hacer hasta 2012?).

Pero no conviene adelantar acontecimientos, sobre todo porque el nuevo cuatro cilindros de la marca americana tiene que decir muchas cosas todavía. Para empezar, un 10% más de potencia y par que el actual Focus ST, lo que no es poco. Ello, además, con un consumo y unas emisiones de CO2 que se han reducido en más de un 20%. Entre el turbo de baja inercia, la inyección directa y la doble distribución variable, han tenido de sobras para suplir el borboteo de los 2,5 litros de cilindrada del propulsor anterior.

Carrozado bajo la base del Ford Focus de 5 puertas, este modelo es presentado por la marca como el primer coche deportivo de carácter global o, lo que es lo mismo, Ford tiene intención de venderlo a este lado y al otro del charco.
Desde luego, argumentos para convertirse en un bestseller no le faltan. Porque entre su estética distintiva, con paragolpes y spoilers exclusivos, la especial configuración del bastidor y la habitual buena relación precio/prestaciones de las versiones deportivas de Ford, la espera para poder conducir uno los nuevos Focus ST parece que se va a hacer muy, muy larga.