El Cupra Raval ya ha mostrado sus líneas definitivas. El tercer eléctrico de la firma de Martorell se posiciona en el segmento B, el de los coches urbanos con vocación cada vez más polivalente.
Con 4.046 mm de longitud, se sitúa en el entorno del SEAT Ibiza, aunque con un planteamiento claramente más ambicioso. Desarrollado sobre la plataforma MEB+ del Grupo Volkswagen —específica para eléctricos pequeños de tracción delantera—, el modelo contará con potencias de entre 116 y 226 CV y autonomías que oscilarán entre los 300 y los 450 kilómetros, en función de la batería.
Fabricado en Barcelona, el Cupra Raval inicia así una nueva etapa para la marca en el acceso a la movilidad eléctrica, con un enfoque que combina tamaño contenido, diseño diferencial y una dotación técnica propia de segmentos superiores. Las primeras entregas están previstas para el verano de 2026 y su precio de partida se situará en el entorno de los 26.000 euros.
Prestaciones y autonomía: cuatro versiones
La gama del Cupra Raval se estructurará en cuatro acabados —Raval, Raval Plus, Endurance y VZ— asociados a distintas combinaciones de motor y batería.
Las versiones de acceso, con batería LFP de 37 kWh, ofrecerán 116 y 135 CV, con autonomías en torno a los 300 kilómetros. En estos casos, la carga rápida alcanzará hasta 88 kW en corriente continua, con tiempos estimados de unos 23 minutos para pasar del 10 al 80%.
Por encima se sitúan las variantes con batería NMC de 52 kWh, que elevan la autonomía hasta los 450 kilómetros en el caso del acabado Endurance (211 CV) y en torno a 400 kilómetros en el VZ (226 CV), la versión más prestacional del Cupra Raval.
En estas versiones, la potencia de carga en corriente continua puede llegar hasta 105 kW, lo que permite completar el proceso del 10 al 80% en aproximadamente 24 minutos. En corriente alterna, toda la gama admite cargas de hasta 11 kW.
Enfoque dinámico y tecnología de conducción
Más allá de las cifras, el Cupra Raval mantiene un planteamiento claramente orientado a la conducción. El chasis ha sido rebajado 15 mm respecto a otros modelos de la plataforma y cuenta con una puesta a punto específica que incluye dirección progresiva, vías ensanchadas y un control de estabilidad con ajuste deportivo.
El sistema de control dinámico de chasis DCC incorpora amortiguadores adaptativos con hasta 15 niveles de ajuste, lo que permite variar el comportamiento entre un uso más confortable en ciudad y una conducción más firme en carretera.
Entre los elementos técnicos destaca también el sistema de frenado “One Box”, que integra la frenada regenerativa con el sistema hidráulico para optimizar la deceleración y mejorar el tacto del pedal. A ello se suma el modo de conducción con un solo pedal, que permite detener el vehículo sin necesidad de accionar el freno en condiciones normales.
La versión VZ añade elementos específicos como suspensión DCC Sport, con mayor rigidez, diferencial electrónico y neumáticos de mayor sección.