

Según Winkelmann, «cuando los coches exceden velocidades que no se pueden alcanzar ni si quiera en la mayoría de circuitos, ha llegado el momento de hablar de comportamiento y de aceleración» más que de potencia.

La cave, lógicamente, es el ratio peso/potencia. El futuro, según Lamborghini, no pasa pues por seguir aumentando la potencia, sino por reducir el peso, y en estos menesteres la fibra de carbono tendrá una posición central.
Lo inquietante del asunto es que se ilustre este manifiesto con la imagen de un V10. ¿Significa esto que para Lamborghini ha llegado el momento de dejar de fabricar enormes V12 atmosféricos? Vamos a pensar que no, que la foto es una simple casualidad. En caso contrario, buena parte del romanticismo que encierran los superdeportivos se iría al traste.