Prueba nuevo Ford S-Max 2015


Prueba realizada por Gaby Esono

Estoy seguro de que muchos conductores, entre los que me incluía, a la hora de pensar en una compra tendían a descartar los monovolúmenes por su comportamiento dinámico. Su tamaño, altura y pretensiones hacen que la mayoría de fabricantes den por perdida la batalla de la eficacia en curva y apuesten todo a la comodidad.

cochesafondo-prueba-ford-s-max-29Después de unos cuantos años, todavía recuerdo muy gratamente el buen sabor de boca que me dejó la prueba del primer Ford S-Max que cayó en mis manos. Muy rojo y con una carrocería repleta con los detalles deportivos del acabado Titanium X de entonces, al volante resultó ser un coche sorprendentemente ágil para tener siete asientos y medir casi 5 metros. Tras devolverlo, me prometí a mí mismo no volver a dejar que los prejuicios me guiaran antes de empezar una prueba.

En esta segunda generación, producida en la planta de Ford en Almussafes, Valencia, el Ford S-Max 2015 repite gran parte del planteamiento del modelo original, es decir, que una carrocería familiar de siete plazas del segmento D fuera capaz de satisfacer tanto enormes necesidades de espacio como la inquietud de sentirse conductor a quien se siente frente al volante.

cochesafondo-prueba-ford-s-max-34Partiendo de esa base, Ford ha dejado atrás ese aspecto casi radical de la carrocería de su monovolumen, que ahora tiene un aspecto más conservador. Por fuera quizá lo sea, pero por dentro se ha trabajado para mejorar en lo posible su excelente comportamiento y también la calidad de rodadura. Con todo ello se le da coherencia a esta nueva filosofía premium que la firma del óvalo está implantando en su gama superior, que señala especialmente con el sello Vignale.

Por otra parte, también con esta mayor sensación de calidad general de sus productos, Ford ha desarrollado para el S-Max 2015 toda una serie de equipamientos de seguridad y confort poco comunes en su segmento, especialmente entre las marcas generalistas, lo que representa un importante salto adelante respecto a sus rivales.

La sensación al conducir el nuevo Ford S-Max es de que va más aposentado sobre la carretera. La diferencia es sutil, pero suficiente para notar, una vez más, que el objetivo ha sido dulcificar los modales de este modelo que, no conviene olvidar, mide 4.796 mm de largo (28 mm más que la primera generación), 1.916 mm de ancho (34 mm mayor) y los mismos 1.658 mm de alto (1.655 mm las versiones con 7 plazas).

cochesafondo-prueba-ford-s-max-10Equipado con el típico McPherson delantero y un nuevo esquema multibrazo integrado posterior con componentes de aluminio, su dotación dinámica puede mejorarse opcionalmente con el control continuo de amortiguación (Continuous Control Damping). Más o menos conocido, aunque para variar la dureza de la suspensión ahora hay que rebuscar con las teclas del volante multifunción en el complejo menú del cuadro de instrumentos.

cochesafondo-prueba-ford-s-max-23Lo que sí es el una novedad reseñable es el sistema de Conducción Frontal Adaptativa (Ford Adaptive Steering Technology) que modifica la relación entre el volante y las ruedas delanteras para que el giro sea más rápido a baja velocidad y más suave a alta. Además, esta segunda entrega del Ford S-Max cuenta con la opción de tracción total inteligente.

La familia EcoBoost de propulsores ha supuesto un antes y un después en la imagen de Ford como fabricante de motores eficientes, y el Ford S-Max se aprovecha de tal circunstancia.

La gama del monovolumen se estructura alrededor de dos de estos motores de gasolina, el 1.5 EcoBoost de 160 CV (con cambio manual de 6 velocidades) y el 2.0 EcoBoost de 240 CV (con cambio automático de 6 marchas de serie), más el turbodiésel 2.0 TDCi, presentado con cuatro niveles de potencia: 120 CV (manual), 150 CV (manual o automático Powershift de doble embrague), 180 CV (manual o automático Powershift) y el de 210 CV con sistema biturbo y cambio Powershift de serie. Los TDCi de 150 CV y 180 CV, además, se pueden solicitar con tracción total inteligente combinada siempre con caja de cambios manual.

La unidad que tuve ocasión de probar el diésel de 150 CV manual, el mínimo más razonable. No es, claro está, una mecánica con la que uno pueda esperar grandes prestaciones, pero con apenas carga sí permitía un cierto nivel dinámico o, dicho de otro modo, debería ser capaz de mover con relativa soltura al Ford S-Max cuando lo usamos para lo que está pensado, ir cargado con toda la familia a bordo.

Viajar con un nuevo Ford S-Max bien equipado supone dar un salto exponencial en lo que a equipamiento tecnológico se refiere.

cochesafondo-prueba-ford-s-max-21Gracias a la utilización de cámaras, radares y sensores de ultrasonidos se han pudido integrar desde el control de crucero activo al asistente de precolisión, así como faros adaptativos LED que ajustan el ángulo de alumbrado según los vehículos que tengamos delante.

También se ha evolucionado el sistema de ayuda al estacionamiento, que aparca el coche en perpendicular o lo saca de la plaza en paralelo, entre otros.

El Sync2, segunda generación del dispositivo de conectividad de Ford que ya me explicaron durante la prueba del nuevo Ford Mondeo, también es protagonista en el mejorado interior del S-Max.

Este familiar ya contaba antes con uno de los mejores sistemas de plegado de los asientos, pasando en cuestión de segundos de ser un 5 o 7 plazas (las dos últimas son opcionales, pero más aprovechables que antes) a contar con una superficie de carga completamente diáfana y aprovechable.

La marca anuncia una capacidad que va de los 285 litros en el 7 plazas (la misma que el anterior, pero cuentan cargando el maletero hasta el techo…) a los 2.200 litros del 5 plazas con todos los asientos traseros abatidos (el de 7 asientos se «conforma» con 2.020 litros).

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